Hoy se corre en : SAN ISIDRO  -------   Carrera 9 HANDICAP PEPENADOR (CODO NUEVO)  


Turf, pasión sobre los hipódromos argentinos.

Otra pasión Argentina.

Hipodromo Argentino de Palermo

Una de las grandes pasiones argentinas, mucho antes de que el fútbol diera las primeras alegrías mundialistas, es sin lugar a dudas, el turf. Basta con hacer una recorrida por la Av. Del Libertador en un día de carreras, para comprobar que el entusiasmo porteño por las apuestas hípicas aún continúa.

En Argentina, hay tres grandes circos hípicos que concentran toda la atención de los aficionados: el Hipódromo Argentino de Palermo, el de San Isidro (Gran Buenos Aires, partido de San Isidro) y el de La Plata (Capital de la Provincia de Buenos Aires). También en casi todas las grandes ciudades del interior hay hipódromos, y en pueblos más alejados todavía se corren carreras “cuadreras”, el primer antecedente autóctono, llamadas así porque la distancia es de dos o tres cuadras en recta (cada cuadra representan 100 metros).

Estirpe de campeones

Los hipódromos están considerados entre los mejores del mundo, y los ejemplares argentinos, de la raza Sangre Pura de Carrera (SPC), sólo son superados en calidad por los de Estados Unidos. Nacen unos 6.000 SPC por año y su valor es de 30.000 pesos promedio (aproximadamente 10.000 Dólares Americanos), y cifras mayores por los campeones. Grandes Jeques árabes llegan a Buenos Aires con el propósito de adquirir los más valiosos ejemplares como padrillos o para hacerlos corren en el cotizadísimo Hipódromo de Dubai, en los Emiratos Árabes.

Entre los más recordados, el histórico número uno es Yatasto, un animal de no mucha alzada que partía en punta desde el comienzo de la carrera y no se dejaba pasar ni igualar con esa orgullosa característica “casi humana”.

Varios presidentes argentinos visitaron los hipódromos nacionales y palpitaron de cerca las instancias de algún Gran Premio: Julio A. Roca, José Figueroa Alcorta, Carlos Pellegrini, Hipólito Irigoyen, M.T. de Alvear, Ramón Castillo, Raúl Alfonsín y Carlos Menem. Pero Carlos Gardel hizo del Turf una auténtica pasión Argentina. Fue propietario de nueve caballos a lo largo de su vida, que corrieron con sus colores distintivos: chaquetilla blanca, mangas turquesas y gorra color oro. El mejor de todos se llamó “Lunático” y actuó entre 1925 y 1929. El más inolvidable de sus tangos con motivo turfístico es “Por una cabeza”, que ofrece un paralelismo entre los fervores contrariados del hipódromo y los del amor. Pero también “Leguisamo solo”, un homenaje a su jockey y amigo, Irineo Leguisamo, que es toda una leyenda.

Se retiró pasados sus sesenta años, y en su carrera profesional no sólo ganó más de cuatro mil competencias, sino que en una reunión de ocho, obtuvo siete victorias consecutivas.


Hipódromo Argentino de Palermo

Inaugurado el 7 de mayo de 1876, su construcción estilo "belle époque" es una joya de la arquitectura porteña. La superficie total del predio es de 554.220 m2, tiene tres tribunas: Oficial, Paddock y Especial; tres pistas de arena de cava, la principal con una extensión de 2.400 metros. Se la considera una de las mejores del mundo y, debido a su sistema de drenaje especial, se utiliza con normalidad aún en días de lluvia.

El 1 de mayo, se corren cuatro Grandes Premios de nivel internacional; en septiembre, la Polla de Potrancas y la Polla de Potrillos; en octubre, el GP Selección que consagra a la mejor potranca del año; y en noviembre, el GP Nacional, considerado el Derby Argentino, que consagra al mejor de los mejores.
Normalmente, hay carreras todos los lunes, dos viernes, dos sábados y un domingo al mes, totalizando 120 reuniones al año: 1.400 carreras en las que participan más de 20.000 caballos. La apuesta mínima es de 1 peso (u$s 0,33 aproximadamente) y hay alrededor de 500 máquinas vende / paga entre el hipódromo y las agencias hípicas.

Hipódromo de San Isidro

Es el único en la Argentina que tiene una pista de césped de 2.783 metros, además de otras cuatro de arena, y es considerado uno de los más hermosos del mundo. Ocupa 148 hectáreas en las afueras de la Ciudad de Buenos Aires y tiene una superficie cubierta de 32.000 m2 capaz de albergar hasta 100.000 espectadores.

Fue inaugurado el 8 de diciembre de 1935 y para esa fecha se corre el GP Internacional Carlos Pellegrini, una de las carreras más importantes de América Latina. En él compiten los mejores ejemplares argentinos y también brasileños, peruanos, chilenos... toda una fiesta.

Se corre sobre milla y media (2.400 metros), las distancia canónica de las pruebas reinas de este deporte en todo el mundo: el Derby de Epson y el de Irlanda, el King George de Ascot, el Arco de Triunfo de Longchamps, la Japan Cup de Tokio, la Copa de Oro de San Sebastián, todas disputadas sobre hierba, las únicas que responden auténticamente a la denominación misma (turf, “césped”) de este deporte.

Hipódromo de La Plata

Situado a 50 kilómetros al sur de la Ciudad de Buenos Aires, tiene cuatro pistas de arena elípticas hacia la izquierda. El gobernador Dardo Rocha proyectó el hipódromo junto con la ciudad de La Plata, y lo inauguró el 14 de septiembre de 1884. Allí hay 145 días de carreras por año. A mediados de noviembre, el GP Internacional Dardo Rocha, en conmemoración al aniversario de la ciudad, es la más importante, y llega a convocar a 50.000 “burreros”, como se les dice en la jerga a los fanáticos del turf.

Los hipódromos argentinos mueven millones, atraen multitudes y se han convertido en un paseo para toda la familia, ya que está permitido el acceso a todas las edades, aunque sólo pueden apostar los mayores de 18 años. Para las familias cuentan con instalaciones especiales en las que pueden pasar el tiempo mientras los “burreros”, vibrantes de esperanza, atienden el vareo de los animales y los pormenores de las carreras. Un espectáculo para disfrutar al menos una vez en la vida.

Fuente :Buenos Aires en Imagen.