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Melania Dulom: “Nadie se imaginaba lo que yo hacía hasta que me vieron laburar”
La simpática entrenadora está a cargo de 21 ejemplares en la actualidad y siente que establece una conexión trascendental con los atletas equinos.
Inyer Yosué
Domingo 23 de Enero
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Suena el despertador a las 4:00 de la mañana, y se pone en pie como cada día de su
vida desde hace muchos años. Inicia su rutina echando un vistazo a la Revista Palermo para
estudiar a los rivales que le tocarán enfrentar a sus pupilos anotados, mientras la pava
eléctrica calienta el agua para el mate.

Después de varios sorbos del elixir típico del pueblo argentino, está lista para dirigirse
al stud, ese lugar mágico que cada vez que abre la llena de un “no sé qué” difícil de describir,
dando a inferir que la invade la alegría y esa pasión que lleva inmersa desde que era una niña,
cuando acompañaba a su padre a disfrutar las tardes de las carreras cuadreras.

Las botas de goma nunca faltan así sea verano, enciende las luces y arranca el laburo,
chequeando caballo por caballo, atenta al más mínimo de los detalles. Primero va con las
camas de aquellos ejemplares prontos a correr, percatándose que hayan comido bien…

Ella es Melania Dulom, cuidadora radicada en Las Flores, localidad situada en el centro-
oeste de la Provincia de Buenos Aires, aproximadamente a unos 190 kilómetros de la Capital
Federal. Mujer que vive con fervor la actividad hípica, heredando de Jorge Dulom, su viejo, el
amor y el entendimiento por los puros de carrera.

- ¿Cómo fueron sus inicios dentro de la actividad?

Me críe entre los caballos. De a poco fui aprendiendo, me fue interesando hasta el punto de
darme cuenta que no me gustaba, sino que me apasionaba. En principio lo tomé como hobby
o diversión, pero hubo un momento en el que dije: me quiero dedicar a esto que me encanta y
lo quiero hacer de lleno. Así que decidí incursionar, siempre con el apoyo de papá que me
brindó el stud por completo, teniéndome confianza ciega. El impulso final llegó por parte de un
patrón, que una vuelta me vio trabajando y dijo “flaca, no podés no tener la patente”.

- ¿Cuáles son las tareas diarias que realiza?

Hago camas, cepillo a los caballos, dirijo los vareos, bajo los packs de viruta, los fardos de
pasto… el mismo laburo de un peón y del resto también. Además, me encargo de pasarle la
rastra a la cancha de 1.700 metros que tenemos, para nosotros es un golazo contar con esa
pista.

- ¿Cómo es la relación laboral con sus seres queridos?

Nuestro laburo es muy familiar. Mamá se encarga de la parte administrativa mientras que
papá y yo estamos en lo práctico. Hay muchos desafíos entre nosotros, mi viejo siempre fue
más de la corta y a mí me gusta más la larga. A veces me dice “estás loca”, en el buen sentido
de la expresión, pero posteriormente viene la felicitación. Siempre llegamos a un común
acuerdo; cada día tomo más decisiones.

Su núcleo

Mel, seudónimo que recibe por parte de sus personas más queridas y allegadas,
cuenta con el apoyo incondicional de sus tres hijos: Francisco, Pilar y Salvador, quienes palpan
la pasión que corre por el cuerpo de su madre y, al igual que ella, viven con la misma
intensidad cada resultado.

Con la voz quebrantada y los ojos inundados, relata: “a nosotros nos cuesta venir,
estamos lejos. Se cargan los caballos al camión a las 3:00 de la mañana. Después hay que
laburar en el stud. Al terminar viajo a las carreras, y si ganamos, el triunfo es doble”. Agrega
que hace todo lo posible por traer a los nenes a las competencias para que puedan ver los
frutos de tanto sacrificio.

“… Están todos en la pileta a las 3:00 de la tarde y yo me tengo que ir. ‘¡Ay, mamá,
pero ya te vas!’ Aprieto los dientes y me voy. Obviamente ellos lo padecen porque es a diario…
Las únicas fechas que suelo tomarme por las tardes son las de sus cumpleaños” enfatizó.

La entrenadora rubia de piel tostada producto del trabajo que realiza, en muchas
oportunidades con el incidente sol como acompañante, manifiesta que sus consentidos no le
reprochan el tiempo que invierte en la actividad, pues, han llegado a comprender cuál es su
sentimiento real.

“Cuando no pueden venir a las carreras, las miran por internet, me llaman, están al
pendiente, entonces lo disfrutan. Ayer Pili me dijo ‘yo siempre pido salud y que vos ganes,
mami’. Esas son muchas de las cosas que me reconfortan”.

La conexión con los lauros

Indiscutiblemente en cualquier disciplina deportiva, el hecho de ganar es una
recompensa, es un logro por todo lo que se sacrifica y se trabaja, pero hay conquistas que
tienen un valor agregado dependiendo de las circunstancias en las que se consiguen.

Como se dio conocer en el ambiente del turf, Jorge Dulom cayó internado el año
pasado por ciertas complicaciones de salud, y estuvo en una constante lucha por su vida
durante varios meses de la que finalmente salió vencedor.

Pero mientras todo esto ocurría, Mel tomó el timón sin asistencia para llevar el barco a
buen puerto, y a pesar de las diversas preocupaciones que manejaba por el estado de su
padre, continuó laburando, manteniendo la embarcación a flote con victorias como la de
Zandalio, un descendiente de City Dweller que el 7 de mayo de 2021 abandonó el anonimato
para brindar mucha alegría a sus allegados en tiempos difíciles.

“Cuando ganó Zandalio fue una emoción tremenda. Me fui directamente a ver a papá
a la clínica para abrazarlo y recargarlo de energías. Lloramos juntos. Eso lo re levantaba de
donde estaba, más allá de que él sabía cómo yo hacía las cosas”, comentó la entrevistada.

- ¿Cuál es la similitud que tiene usted con su padre?

Considero que soy igual. En las pequeñas cosas que hacemos en el día a día, nos vemos y
somos un espejo. Por supuesto que yo lo aprendí de él. Me identifico mucho. La particularidad
más grande que tiene es su sinceridad, es una persona que se ha hecho querer. Primero
porque es humilde y es de esos que si un caballo no sirve dice “no gastes más plata. Conmigo
no tiene resultados, por ahí con otra persona sí”. Suele suceder mucho en esta profesión; cada
quien tiene su libro. Se le ha valorado tanto por eso, que decidí aplicarlo en mi cotidianidad al
momento de hablar con los patrones.

La atención a los equinos

La prolijidad es una característica que se puede ver en cada uno de los pensionistas de
Melania, y es que, para la cuidadora, es de suma importancia que el ejemplar esté en óptimas
condiciones vaya o no vaya el patrón a visitar.

“Siempre le digo a los chicos: el caballo tiene que estar como si el propietario viniera a
verlo, todos los días debe ser igual”.

Es por eso que la oriunda de Las Flores está constantemente atenta a lo que ocurre a
su alrededor, incluso, cumple con diversas funciones con la finalidad de garantizarse de que
todo esté bien.

“Papá muchas veces me dice que debo aprender a delegar. Hay caballos con un genio
especial que por ahí me golpean, pero me gusta estar, hacerlo yo, porque eso me da más
autoridad… nadie se imaginaba lo que yo hacía hasta que me vieron laburar”.

- ¿Cree usted que puede llegar a tener un nexo especial con sus pupilos?

Sí, definitivamente siento que hay una conexión trascendental. Suelo darme cuenta cuando no
están bien. Primero porque los conozco y los estudio. Puede ser una percepción femenina, es
otro asunto. De hecho, hay un montón de personas que dicen que se amansan con las mujeres
y después de vasta experiencia lo he comprobado.

En el establo tenemos 21 caballos, son pocos en comparación con los grandes cuidadores, pero
al ser menos es más fácil conectar. Son como tus hijos, los conoces. Cuando se van por algo,
lloro un día entero. Eso está mal, pero me encariño desde otro lugar.

-Según su percepción, ¿cuál es la virtud que destaca en un caballo de carrera?

La nobleza. Hay una frase que tengo en un cuadro que le regalaron a papá hace un tiempo: son
seres que poseen la belleza sin la vanidad, la fuerza sin la insolencia, y el valor sin la ferocidad.
El caballo es la más noble conquista del hombre.

Cada uno con su carácter. Algunos me han mordido hasta el punto de marcarme y he optado
por tatuarme, pero soy incapaz de maltratarlos. Hay momentos en los que se tienen que
disciplinar, eso sí, como por ejemplo cuando los llevamos a las gateras.

Todo Tango Key

Si hay algún ejemplar que marcó para siempre la vida de los Dulom, fue precisamente
este representante de El Alfalfar, un descendiente del bondadoso Key Deputy en La Mistonga
por Tempranero, que brindó diversas satisfacciones a la familia.

Ganador de los Grandes Premios Santiago Luro (G1) y Félix de Álzaga Unzué (G1) en las
temporadas 2013 y 2015 respectivamente, es recordado con mucho afecto por Mel, porque
fue un exponente que, gracias a sus ganancias, brindó la posibilidad de que adquirieran
diversas cosas materiales.

“Si gana Tango, cambiamos el auto. Si gana Tango, nos vamos de vacaciones”, comenta
entre sonrisas.

Aunque no todo fue color rosa con el zaino, que murió en el stud, e incluso, tiene su
tumba en las inmediaciones. “Tengo el mejor recuerdo y el peor en un punto. Estando en
campaña se descompuso, no lo pudimos salvar. Estuvimos día y medio intentándolo, pero no
resultó. Hasta mis hijos ayudaban pasándole el suero, fue un momento bastante triste para
nosotros”. Asentó con gestos de lamentación.

En definitiva, Melania Dulom entra en la definición exacta de la palabra “laburadora”,
una mujer que asume desafíos a diario, que está a la par de sus trabajadores sin mirarlos por
encima del hombro, y que por supuesto, denota una calidad humana admirable. Quien la vea
en las carreras, se dará cuenta que siempre está con una sonrisa que irradia energía. De una u
otra forma, al conocerla, de manera inconsciente te hace admirar todo lo que ha logrado a
base de pulso.
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