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Mario Leyes se reinventó y regresó como entrenador y palafrenero de a caballo
El ex jockey que dejó su profesión por no poder entrar en peso, ganó la última del jueves con una yegua a su cuidado y desde hace 2 meses asiste a los jinetes en las mañanas de ensayo.
Héctor Torres
Domingo 22 de Enero
Revista Palermo
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Reinventarse, una palabra muy en boga en plena pandemia de Covid – 19 que dejó al mundo patas para arriba y obligó a muchos a transformar sus vidas para seguir de pie. Palabra que fue tomada a rajatabla por Mario
Leyes, el ex jockey que dejó su profesión por no poder entrar en peso, y quien ahora regresó a la actividad en sus nuevas facetas de entrenador y palafrenero de a caballo en las mañanas de ensayo.

“Por suerte el jueves pasado pude ganar mi primera carrera como entrenador con la yegua Maysumaq en la última carrera de La Plata. Fue una alegría enorme. Además de la familia Tartaglia, criadores de esa yegua, tengo otros propietarios amigos que están entusiasmados y me quieren dar caballos a cuidar, pero yo les explico que antes debo organizarme con mi otro trabajo, el de palafrenero de a caballo, el que desempeño por las mañanas”, explica. Justamente por esa otra función que lleva a cabo en el Hipódromo de La Plata, Leyes no pudo sacarse la tradicional foto triunfal con su pupila y junto a sus hijos, los futuros jockeys Benjamín (18) y Jeremías (16) (trabajan con Marcelo Sueldo y este año se inscriben en le Escuela de Jockeys de San Isidro): “Ese día me tocó ser palafrenero durante la reunión; la pude llevar en el paseo pero por razones obvias no pude estar presente en el pesaje. La presentó mi amigo Bruno Pasqualini”, cuenta la singular anécdota.

Mario Leyes es una persona resiliente. En 2009 sufrió un ACV mientras montaba en la pista de HarasCumeneyén, un percance de salud que lo tuvo un largo periodo fuera de las canchas. Pero del que se recuperó y tras el cual volvió a correr e incluso le sumó algunas victorias a las más de 1.600 que ostentaba en su historial: “Regresé en la reunión de las Carreras de las Estrellas post pandemia, en septiembre. Pero al tiempo volví a tener problemas con el peso y entonces decidí dejar yo la profesión, antes de que la profesión me deje a mí. Además, sentía que daba ventajas”, confiesa el mendocino.

Perseverante, en aquella ocasión también encontró una tarea con la cual mantenerse cerca de la actividad y durante un tiempo ofició de galopador de entrenadores y propietarios amigos de los cuales supo ganarse la confianza a través de los años.

Hasta que le llegó la posibilidad de demostrar como entrenador lo aprendido con cuidadores como su papá Lorenzo, Derli Gómez, Federico Aranaga, Isidoro San Millán, Héctor Sueldo y Raúl Pereyra: “Es que con ellos, después de trabajar, me quedaba mucho tiempo hablando, aprendiendo”, recuerda sobre aquel tiempo en el que aún era un jockey ganador pero en el que también anticipaba un potencial futuro como entrenador.
Mientras arma su equipo de trabajo para dedicarse de firme al entrenamiento, Leyes aprende los secretos del oficio de palafrenero: “Por más que yo sea de a caballo, no es lo mismo. Es una tarea tan complicada como riesgosa, tanto para el que asiste a los jockeys a caballo como los que lo hacen en los partidores. Por suerte tengo un gran profesor en ‘Chon’ Berneche, nuestro jefe de palafreneros”.

A los 43 años, Mario Leyes encontró la forma de revincularse con la actividad que tanto ama, esta vez desde otro lugar pero con la misma e inquebrantable pasión. Y considera que si lo logró es gracias a sus afectos, esos que siempre estuvieron ahí cuando los necesitó: “Eternamente agradecido a mi familia, a mi esposa Cinthia y mis hijos, mi hermana, cuñados, y a aquellos amigos que nunca me abandonaron”, concluyó el hombre que supo reinventarse.
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