29/10/2020 por Héctor Torres

De visitante, Matrix Joy les arrebató la Polla de Potrillos a los locales

En gran faena de Juan Carlos Noriega, el de Las Canarias tapó en el disco a Angel Del Cielo y lo superó por la cabeza.


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Con el grito atravesado en la garganta. Así dejó Matrix Joy a los aficionados platenses y en especial a los allegados a Angel Del Cielo, potrillo entrenado en el Bosque, en el final electrizante del Clásico Polla de Potrillos (G2) en el que en condición de visitante el de Las Canarias les arrebató un triunfo increíble.

Con otro jinete tal vez el hijo de Fortify que entrena Juan Franco Saldivia hubiese sucumbido, pero con Juan Carlos Noriega sucedió todo lo contrario. ¡Si sabrá "Chupino" lo que significa luchar a brazo partido y hasta el final por una victoria! Protagonizó innumerables definiciones de ese tipo. Y no la tenía sencilla en pleno codo el zaino. Primero porque parecía que se negaba a ir para adelante. Y segundo porque corría con una muralla de potrillos alrededor que amenazaba con hacerle perder el equilibrio.
Pero con la recta se despejó el panorama. Todos se abrieron y Matrix Joy tuvo el camino libre para atropellar. De ahí en adelante, dependía del rigor de Noriega y de la entrega del ejemplar. Por suerte ambos se fusionaron y sucedió el milagro. Arrancó a pocos metros del disco y casi sobre el espejo potrillo y piloto le dieron alcance a Angel Del Cielo que hasta ahí parecía haber edificado un triunfo peldaño por peldaño. Hasta que apareció el ganador...
Breve, muy breve la verde, y la chapa de Matrix Joy bien arriba del marcador. Festejo contenido, casi silencioso de Juan Franco Saldivia, que alcanzó uno de los triunfos más importantes de su carrera como entrenador, y feliz por conseguirlo con una caballeriza como Las Canarias que le dio toda su confianza.      
Párrafo aparte para la largada, un tema recurrente en los tres hipódromos y que hoy "se cobró dos nuevas víctimas", Guicho y Cia Key. El primero terminó montado sobre un costado de la gatera y en su esfuerzo por soltarse golpeó al potrillo marplatense que debió volverse a La Feliz sin correr. La indocilidad de los ejemplares al momento de las sueltas es un serio problema a corregir para evitar accidentes para lamentar.