20/11/2020 por Héctor Torres

Unity aprovechó la ocasión para jerarquizarse

El representante de Los Mamines heredó el favoritismo por el retiro de Calzonetti que se escapó de los partidores. 


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Los inconvenientes en las largadas ya no son exclusividad de potrancas y potrillos, donde los problemas de indocilidad pueden entenderse por la falta de experiencia de los ejemplares. Se repiten y cada vez más en caballos adultos y en cualquiera de los tres hipódromos, poniendo en riesgo la integridad física de jockeys y ejemplares, así como también el dinero de los apostadores. Sin dudas que es un tema para revisar y subsanar en nombre de la transparencia de la actividad.

Y la largada del Clásico Aristophanes de esta tarde en Palermo fue tan sólo un ejemplo más de lo dicho al comienzo. Porque la yegua Kainita empujó la puerta y se disparó sin su jinete. Enojado, el gran favorito Calzonetti, que reaparecía tras una año sin correr, también salió de su partidor, pero con su jockey encima; y aunque Brian Enrique hizo un esfuerzo enorme para sofrenarlo no lo consiguió. Tras la disparada fue retirado.
Los boletos fueron heredados por Unity, al cuidado de María Fernanda Alvarez al igual que el retirado, que afortunadamente estaba en una buena tarde, aprovechó las contingencias descriptas y jerarquizó su campaña.
En una gran conducción de Kevin Banegas que llevó al del stud Los Mamines hacia la verja, allí donde corría el que él creía la contra, el veterano Equal Blacks, le cortó la probable atropellada y se encomendó al primer disco clásico del zaino.
Se impuso por 4 cuerpos y defendió los boletos de la mayoría. ¿Pero qué hubiera sucedido si no ganaba el favorito?