17/10/2020 por Héctor Torres

Fanciful cumplió con lo que venía prometiendo y se hizo clásica

Fiel a su modalidad, de atropellada la yegua de Santa María de Araras se adjudicó el Clásico Espirita (L).


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Era sólo cuestión de tiempo. Luego de esa seguidilla de arrimes graduales en los clásicos Apertura (G2), Juan Shaw (G2) y Sibila (G2), a Fanciful finalmente le llegó el momento de trascender el plano común y convertirse en vencedora de jerarquía. Y eso es lo que hizo la yegua de Santa María de Araras al adjudicarse sobre la alfombra verde -por el notable estado en que se encuentra le hace honor a esa calificación- del Hipódromo de San Isidro el Clásico Espirita (L), prueba estelar de la excelente reunión sabatina en el escenario norteño.

Aprovechando el gran momento que atraviesa su entrenador, Carlos Daniel Etchechoury, la hija de Heliostatic finalmente consiguió su graduación clásica con esa fórmula reconocida que casi es una marca de fábrica, esto es corriendo de atropellada.
Y para arribar a la victoria más importante de su campaña la alazana contó con la experta mano de Rodrigo Blanco, jinete que la conoce como nadie y que la administra con una precisión notable que le permite extraer todo su potencial en la recta final cuando los desarrollos se lo permiten.
Blanco trajo de las últimas a Fanciful y la sacó a mitad de cancha antes de entrar a la recta para asegurarle un camino libre de obstáculos, y cuando puso a correr a su conducida fue imparable. Incluso para la pesada Pure Doris, a la que Pablo Carrizo también le había dado una conducción perfecta y había llegado a abrazarse al triunfo por los 200 finales; allí donde la pupila de Pablo Sahagian había dominado a Doña Capanga.
Pero todo fue inútil cuando Fanciful desarrolló su rush final tan característico, ese que en esta ocasión le permitió estirar 3/4 de cuerpo sobre su escolta tras 1'48''94c. de carrera, y festejar la primera victoria de jerarquía aunque parezca increíble.